El ‘Vínculo’ entre Migración y Violencia en el Territorio Mexicano

Desde hace años, he estado observando, investigando y reflexionando sobre dos temas que, aunque parecen distintos, están intrínsecamente relacionados: la migración y la violencia en México. A través de este artículo, quiero compartir contigo, querido lector, algunas de mis reflexiones basadas en datos reales y experiencias acumuladas a lo largo del tiempo.

México ha sido históricamente un país de tránsito y origen migratorio. Durante décadas, mexicanos han buscado oportunidades en el norte, principalmente en Estados Unidos, huyendo de situaciones económicas adversas. Sin embargo, en las últimas décadas, este fenómeno ha tomado un giro más, quizás más oscuro.

La Violencia como Catalizador

La violencia, en sus múltiples formas, ha sido un factor determinante en el aumento de la migración. Ya no es solo la búsqueda de oportunidades económicas lo que impulsa a las personas a dejar sus hogares, sino también el deseo de escapar de la violencia y la inseguridad.

  • Narcoviolencia: Los cárteles de droga han fragmentado el país, convirtiendo algunas regiones en zonas de guerra.
  • Violencia de género: Las mujeres y niñas enfrentan riesgos específicos que a menudo las obligan a huir en busca de seguridad.
  • Desplazamiento interno: Antes de cruzar fronteras, muchos mexicanos se ven obligados a desplazarse dentro del país para escapar de la violencia.

Aprovecho para aconsejar al que le gusten estos datos estadísticos la referencia de la página:
https://www.internal-displacement.org/countries/mexico
En ella podemos obtener información detallada sobre el desplazamiento interno en el país. Ofrece datos sobre las personas desplazadas debido a conflictos y violencia, así como a desastres naturales. Por ejemplo, en 2021, se registraron 19,000 movimientos debido a desastres y 29,000 debido a violencia, siendo este último un aumento de tres veces en comparación con 2020.

El Doble Filo de la Migración

Mientras que algunos encuentran seguridad y nuevas oportunidades al migrar, otros enfrentan nuevos tipos de violencia en el camino. Los migrantes son a menudo víctimas de extorsión, secuestro y abuso.

Migración Tijuana MX
Migración en Tijuana BC (Foto de Barbara Zandoval en Unsplash)

La migración, en su esencia, es un acto de esperanza. Es la búsqueda de un futuro mejor, de seguridad, de oportunidades que no están disponibles en el lugar de origen. Sin embargo, el camino migratorio, especialmente en contextos como el de México, a menudo presenta un doble filo.

  • Riesgos en el Camino: La travesía hacia un nuevo destino, ya sea hacia el norte de México o cruzando la frontera hacia Estados Unidos, está plagada de peligros. Los migrantes son frecuentemente víctimas de redes de tráfico humano, extorsiones por parte de grupos criminales y, en ocasiones, enfrentan abusos por parte de las mismas autoridades que deberían protegerlos. Además, las rutas migratorias suelen atravesar zonas geográficas desafiantes, como desiertos y ríos, donde las condiciones climáticas extremas ponen en riesgo la vida de quienes las atraviesan.
  • Vulnerabilidad en Destinos Intermedios: Muchos migrantes, antes de llegar a su destino final, pasan tiempo en ciudades fronterizas o puntos de tránsito. En estos lugares, pueden ser vulnerables a la explotación laboral, vivir en condiciones precarias y enfrentar discriminación o xenofobia por parte de las comunidades locales.
  • Desafíos Legales y de Asilo: Aunque muchos migrantes huyen de situaciones de violencia y buscan protección internacional, los procesos de solicitud de asilo pueden ser largos y complicados. No todos los migrantes tienen acceso a la información o los recursos necesarios para navegar estos sistemas, y muchos enfrentan detenciones o deportaciones.
  • Integración y Adaptación: Incluso después de superar los desafíos del viaje y la llegada a un nuevo país, los migrantes enfrentan el reto de integrarse en una nueva sociedad. Esto incluye aprender un nuevo idioma, adaptarse a una cultura diferente y, a menudo, enfrentar estereotipos y prejuicios.

Caso real: «Mi hijo a EEUU»

Son miles los casos reales, pero como muestra aquí os relato uno que fue publicado en 2020. Trata una historia lamentablemente demasiado habitual en nuestra tierra.

Como decía, en enero de 2020, la BBC publicó un artículo titulado «Ahí se fue nuestro corazoncito»: las desgarradoras historias de los migrantes que envían solos a sus hijos a EE.UU.. En él, se relata la historia de Fernanda, una migrante hondureña de 27 años que, desde octubre, acampaba en las calles de Matamoros, Tamaulipas, bajo el programa «Quédate en México». Este programa, implementado por las autoridades mexicanas tras un acuerdo con el gobierno de Donald Trump, dejó a miles de migrantes en México esperando respuesta a su proceso de asilo en EE.UU.

Fernanda tomó la dolorosa decisión de enviar a su hijo Gustavo, de 7 años, solo al puente que conecta México con Estados Unidos. Le dio un beso y le pidió que caminara hasta encontrar a los oficiales de migración. Gustavo es uno de los cientos de niños que la Oficina de Reasentamiento de Migrantes de EE.UU. reconoce en su custodia. Según la ley federal de EE.UU., los menores solo pueden estar detenidos por un máximo de 72 horas y después deben ser puestos en albergues a cargo de esta institución.

La historia de Fernanda y Gustavo es un testimonio desgarrador de las difíciles decisiones que enfrentan los migrantes debido a la violencia y la inseguridad en su país de origen y las políticas migratorias en su destino.

¿Qué Podemos Hacer?

La situación de la migración y la violencia en México, aunque compleja, no es insuperable. Todos, desde ciudadanos individuales hasta organizaciones y gobiernos, tienen un papel que desempeñar en la búsqueda de soluciones. Aquí hay algunas acciones concretas que podemos considerar:

  • Educar: La información es poder. Estar informados sobre las realidades de la migración y la violencia nos permite ser más empáticos y comprender las causas subyacentes y entender nuestros prejuicios. Organizar o participar en talleres, seminarios y charlas puede ser un buen punto de partida.
  • Apoyar a Organizaciones Locales: Hay numerosas organizaciones en México y en otros países que trabajan directamente con migrantes, ofreciendo desde alimento y refugio hasta asesoría legal. Considera donar, hacerte voluntario o simplemente difundir su trabajo en tus redes.
  • Crear Redes de Apoyo: Si vives en una comunidad donde llegan migrantes, considera formar o unirte a redes de apoyo. Estas pueden ofrecer desde clases de idiomas hasta ayuda con la búsqueda de empleo o vivienda.
  • Escuchar y Compartir Historias: Las historias personales tienen el poder de humanizar problemas complejos. Escucha las experiencias de los migrantes y comparte sus historias (con su permiso). Esto puede ayudar a desafiar narrativas negativas y a construir puentes de entendimiento.
  • Votar con Conciencia: Por supuesto! Este punto lo tenemos muy presente estando en este blog CitaINE 🙂
    Las decisiones políticas tienen un impacto directo en la situación de la migración y la violencia. Infórmate sobre las propuestas de los candidatos en estas áreas y vota de manera informada.
  • Fomentar la Integración Cultural: Participar en eventos culturales que promuevan el entendimiento y la celebración de diferentes culturas. Esto puede ayudar a reducir la xenofobia y a crear comunidades más inclusivas.

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